Conocernos nos lleva la vida misma y es un proceso continuo que nos pide momentos de detención, autoobservación, escucha activa, reflexión y/o solo contemplación. A veces es un proceso bastante incómodo y retador especialmente ante esas preguntas que nos desafían interiormente bien sea porque aún no les tenemos respuestas o porque la respuesta nos confronta ante algo que no sabemos cómo hacernos cargo. No saber las respuestas esta bien y es perfecto pues ellas llegan cuando realmente hemos alcanzado un grado más de autoconocimiento, cuando hemos logrado mayor comprensión sobre algo, cuando hemos aprendido una lección o cuando simplemente nos llegó la hora de despertar. Las preguntas profundas acerca de nosotros y de la vida no tienen que ser resueltas ni unas ni todas, está bien aceptar que no lo sabemos todo y no atascarnos en forzar o controlar nuestros procesos de comprensión. Hoy te dejo unas preguntas en donde las respuestas no son malas ni buenas, simplemente son y así son perfectas.
¿Qué te hace florecer interiormente?
¿Qué te produce calma y paz?
¿Qué cosas amas de tu esencia?
¿Te gustaría estar con alguien como tú?
¿Qué tanto te amas a ti mismo?
¿Qué valores humanos/espirituales rigen tu vida?
¿Qué apegos no te permiten ser libre interiormente?
¿Cuál es tu mayor virtud o fortaleza?
¿Qué es el amor para ti?
¿Si solo tuvieras que dedicarte a vivir que harías?
¿Cuál es tu propuesta de valor como ser humano para el mundo, tu familia, hijos, pareja?
¿Qué crees que debes desarrollar interiormente para acercarte a tu mejor versión?
¿Qué tanto crees que has evolucionado tu manera de pensar, sentir y actuar en el último año?
¿Qué haces a diario para hacerte feliz a ti mismo?
¿En dónde estás enfocando tu energía mental y emocional?
¿Qué prioridad tienes en tu propia vida?
¿Qué tanto te escuchas y te observas?
¿Qué te genera ilusión?
¿Qué hábitos debes dejar ir por tu salud mental y emocional?
¿Cómo te hablas a ti mismo?
¿Qué heridas del alma aún dirigen tu pensar, sentir y actuar?
¿Qué historia del pasado es hora ya de soltar?
¿Qué te impide aceptar y avanzar?
¿Qué te impide perdonar aquello que te duele?
¿Qué tanto te distraes y preocupas pensando en el futuro?
¿Qué significa para ti vivir?
¿Quién serías hoy como persona si fuera tu último día de vida? Rta: Una persona…..
Con cariño, Johanna Ojeda