El camino del perdón radical


Si has trabajado el perdón en tu vida sabrás que no es fácil, que en ocasiones es solo un decir de dientes para afuera y no una real intención porque en el fondo hay aún huellas y reclamos ocultos que nos llevan más a la resignación y no a la verdadera aceptación. Practicarlo nos desafía interiormente a cambiar ese guión o esa historia que nos hemos contado una y mil veces acerca de eso que pasó, darle un sentido espiritual y virtuoso a dicha experiencia, conectarnos con el agradecimiento, comprender la naturaleza humana llena de errores, dejar nuestro rol como enjuiciador y en ocasiones considerar que eso que pasó era necesario para nuestro propio crecimiento y evolución. Muchos dicen que debemos hacerlo por nosotros mismos y creo firmemente que es así por nuestra liberación interior, pero también creo que es un acto de amor y compasión hacia el otro y a la vez de liberación para esa otra persona independiente de su nivel de consciencia.  El “perdón radical” es un acto sublime de reconciliación con la vida, con nosotros mismos y los demás donde le damos un sentido espiritual y virtuoso a la experiencia.

Con cariño, Johanna Ojeda

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